Entrevista en Fan Zone de Ona FM Barcelona
Hoy hemos estado en los estudios de Ona FM Barcelona explicando nuestro Mongol Rally y también presentando el libro. Podéis escuchar de nuevo la entrevista en el enlace siguiente.

ONA FM Barcelona – Programa FAN ZONE
Entrevista en el programa el día 8 de noviembre de 2011.
Enlace al mp3: http://www.ona-fm.cat/podcast.
Web del programa:
http://www.ona-fm.cat/programes-radio-onafm-fan-zone.php
Facebook del programa:
https://www.facebook.com/fanzoneonafm
Marruecos en moto 2011. El video.
Imágenes desde la moto por todo el país, un paseo por las dunas en Erg Chebbi y callejeando por Fes, todo a ritmo de “Roads“, de la banda barcelonesa Bearlin. ¡Esperamos que os guste!
Escritor, motero, explorador
Miquel Silvestre es, ante todo, escritor. Y encontró miles de historias yendo de viaje en moto, en modo explorador, a través de África y del mundo. Su muy recomendable libro “Un millón de piedras” recopila su paso por África y está resultando todo un éxito. Su insaciable inquietud, la que le ha llevado a viajar por más de 60 países, le ha embarcado recientemente en una aventura alrededor del mundo en busca del rastro de exploradores españoles olvidados. Una aventura que puedes seguir en directo a través de sus muchas páginas web.
Web oficial: http://www.miquelsilvestre.com
Web “Un millón de piedras World Tour”: http://www.unmillondepiedras.com



La web multimedia de viajes y aventura en moto

Exploramoto es el portal líder de vídeos de moto aventura de habla hispana. Creada por el equipo de El Mundo en Moto (http://www.elmundoenmoto.net/), este web recopila las aventuras a los lomos de sus motos de aventureros y viajeros como Miquel Silvestre, Charly Sinewan, Jaime Nuñez y Conchi Cosme, Gustavo Cuervo y muchos más. Viajes que se realizan por cualquier lugar del mundo: Perú, Mongolia, Europa, Marruecos, África, Cabo Norte, América del Norte, Australia…
Web Exploramoto: http://www.exploramoto.com
Con la premisa de llegar al desierto
Disponemos de una semana de tiempo y la única premisa es pisar el desierto. De esta sencilla manera encaramos el que será nuestro primer viaje en moto, a bordo de una BMW F650GS Twin, a finales de setiembre de 2011. El ferry nos llevará desde Barcelona hasta Tanger (para evitarnos la kilometrada por autopistas) y, desde allí, el objetivo es llegar a Merzouga pasando por Chaouen, Fez, Ifrane, Meknes, Midelt y Rissani. Las gargantas del Todra y si da tiempo Ouzazarte, serán los puntos de interés de cara al viaje de vuelta, que haremos vía Rabat y, de nuevo si el tiempo no apreta, también Casablanca. La idea de poner un pié en la arena nos permitirá ver una parte del país vecino que, pese a todo, tanto desconocemos. Una parte bastante turística, todo sea dicho, pero por algo vamos en moto. Nos da la libertad de salirnos de lo típico a las primeras de cambio.
La preparación para este viaje es bastante parca. Tenemos tres maletas en la moto que usaremos a modo de portaequipajes, nos llevaremos la tienda de campaña, los elementos de mantenimiento mecánico básico, compraremos un mapa de carreteras de Marruecos y con un planning diario como base (descrito en el mapa que veréis abajo de todo), iremos tragando los kilómetros sin prisa pero sin pausa, sin reservar alojamiento y totalmente a nuestro aire. Máxima flexibilidad y, por qué no, cierta incertidumbre para añadir un poco de aventura al viaje.
Una vez de vuelta, editaremos un vídeo resumen y, si todo va bien, se publicará en Exploramoto, la web de vídeos de viajes de aventura en moto por excelencia. Y como siempre, y en función de la conexión a Internet, tendréis noticias nuestras a través del blog de esta página.
¡Hasta pronto!


Ver Marruecos 2011 en un mapa más grande
¡Lo hemos conseguido!

¡¡¡Hemos llegado!!! Buff… después de 11.111 kilómetros (si si, 11.111)… ¡¡estamos en Ulan Bator!!
La verdad es que la parte de Mongolia ha sido lo más divertido de calle. Hace honor al nombre del rally. Llegar hasta aquí es más o menos interesante o divertido o largo o corto, depende de como te lo montes… pero en Mongolia todos los participantes del rally pasamos por las mismas aventuras.
Por varios motivos: por los caminos (porque no son carreteras), que varían entre pistas de arena y grava anchas y rápidas a trozos de caminos de cabras agujereados; por los ríos (hemos cruzado varios, algunos con tela telita tela); por el paisaje (increíble, aunque te acabes acostumbrando); por la nitidez (no he visto nunca una atmósfera tan cristalina); por conducir bajo la lluvia a fondo en el mismísimo medio del Gobi; por los valles infinitos de cientos de kilómetros de ancho y largo; por un sinfín de cosas. Pero sobretodo, por la conducción.
En Mongolia cambian las reglas del juego. La carretera desaparece en el metro cero después de la valla con la frontera rusa; las indicaciones desaparecen y sólo aparecen cuando son estrictamente necesarias; los caminos se bifurcan en centenares a través de la estepa, aunque acaben todos en el mismo sitio, pero pueden llegar a alejarse hasta 50 km unos de los otros, en paralelo. Los coches empiezan a sufrir los achaques de todo esto.
Nos hemos ido encontrando con equipos a lo largo de nuestra travesía fugaz por Mongolia; muchos de ellos iban tirando, pero otros muchos han ido abandonando. Hay algunos equipos que han llegado a meta haciendo auténticas proezas, como por ejemplo los portugueses, que iban con el capó abierto y uno sentado fuera en la parte delantera echando garrafas de agua sobre el motor cuando desde dentro el piloto indicaba que se calentaba el motor, debido a una avería del sistema de refrigeración. Otros han roto suspensiones, ejes, algunos han volcado, las canadiendeses iban a escape libre y con un soporte del motor roto… la verdad es que ver los coches en el parque cerrado final del Rally es bastante entretenido.
Por fortuna, la Mongoleta se ha comportado MUY MUY bien. Simplemente hemos destrozado el cubrecárter, que lo hemos quitado casi al final del rally, y hemos desllantado una rueda unos metros antes de llegar a Ulan Bator (cosas de la emoción del momento). Por lo demás, hemos donado una Mongoleta en un estado muy muy bueno: en los trozos de asfalto final, entrando a Ulan Bator, no vibraba absolutamente NADA. Aún no nos lo creemos… porque le hemos dado cera. Se ha comido piedras, baches, agujeros, peraltes, ríos… de todo, vamos.
Pese a que la línea de meta este año es una cutrez y una sosez de campeonato (de hecho está desmontada), han ido llegando los equipos que hemos ido viendo por el camino, así como los últimos compatriotes (esos Galimatíes y su super ambulancia) y ahora estamos por Ulan Bator de relax, comentando la jugada, asimilando estos días de rally y pasando el tiempo hasta el vuelo de vuelta. Mañana iremos al Black Market de Ulan Bator, a acabar de ver la ciudad un poco y a hacer un poco el ganso antes de irnos ya hacia el aeropuerto para el largo día de vuelta.
Anécdotas e historias tenemos a patadas, pero las dejamos para las charlas una vez repuestos de toda esta movida.
Gracies a totes i tots pels vostres missatges a través del Facebook, mail, etc. ens han fet un munt d’il·lusió i, encara que sembli topicazo, animen i donen empenta per a seguir endavant i tirar milles. Ens veiem a la tornada!!!
¡Estamos en Mongolia!

Estamos en Hovd, en el Western Mongol Rally Camp… ¡en Mongolia! ¡Por fin! Tenemos mala y poca conexion a Internet asi que seremos breves. Tampoco tenemos cobertura de mobil, por lo que no podemos llamar ni recibir llamadas, pero como que vamos en covoy con equipos y nos vamos encontrando (ademas de que en la carretera van pasando vehiculos cada x tiempo), en caso de necesidad se puede contactar.

La entrada a Mongolia duro un dia, tuvimos suerte porque fuimos de los mas rápidos. Los caminos hasta aqui, de momento se comportan, pero ahora empezaremos las etapas mas complicadas. El equipo ha crecido con un integrante mas, Xavi, un vitoriano que va saltando de equipo en equipo y es mecánico. Ayer ya paramos a ayudar a un equipo ingles enmedio de la nada, y la verdad es que es un crack.

Mongolia es apabullante, y el macizo de Altai tambien. Los paisajes son increíbles. Un grupo de rafters rusos nos invitaron a cenar en su campamento al lado del rio Katun de noche, hace cosa de dos dias. Luego por la manana nos llevaron a ver petrogrlificos, que son inscriptiones en las piedras que tienen mas de 7.000 anos. Muy amables, la verdad es que estamos gratamente sorprendidos de las gentes de kazajstan y rusia, todo estereotipo que podiamos tener queda destruido tras este viaje.

Hay mas anecdotas pero ya las dejamos para las charlas cuando volvamos. Ahora nos queda el Gobi, hacia el pueblo de Altai, la etapa mas dura que pensamos hacerla este fin de semana. Luego la cosa mejora hasta Bayagoonur i, de alli a Ulan Bator, es todo asfalto. La Mongoleta esta perfecta, increible. Asi que todo pinta muy bien despues de exactamente 10.583 kilometros.

¡Venga, que esto ya casi esta hecho! Siguiente blog en la meta, si internet lo permite!!
Desde Aqtobe, Kazakhstan
Creo que nos quedamos en Volgogrado… desde entonces esto ya empieza a ser lo que nos imaginábamos.

Salir de Volgogrado fue relativamente sencillo, pese a que por aquí les cuesta indicar (y no es culpa del idioma, es que se lían con la derecha y la izquierda y el adelante y atrás). Suerte que los carteles de las principales ciudades estan rotulados en inglés debajo. Lo único a comentar de este tramo es el caso omiso que hicimos de un poli que quería pararnos. Hasta luego lucas. Y ahí se quedo, sin sus dolares.

Llegamos a Astrakhan a una hora decente y, antes de la frontera, otro poli nos paró. Nos dijo algo en parruski y nosotros que si Kazajstan p’alli que si no se que… total, que en el tío dijo “si si, priamo” i ale, primera y nos vamos. La frontera estaba a escasos 200 metros. La pasamos a media tarde. En la frontera conocimos a una familia rusa, de Samara, que iban de vacaciones a Atyrau, nuestra próxima ciudad. También a dos camioneros que nos avanzaron un poco como estaban las carreteras. Y una pareja de motoristas, que iban desde la India hasta Europa y se habían encontrado con más gente del rally y estaban flipando. Charlamos un rato sobre el rally, la ruta y todo eso, y nos dijeron también un poco como estaban las carreteras.
En la frontera, por el lado ruso, todo ok, bastante rápido y muy amables. Luego un cacho de tierra de nadie y la frontera kazaja. Ahí ya cambió la cosa. Aunque nos atendieron bien, se les notaba la poca faena y las ganas de rapiñar algo, al final simplemente fue un puntero láser y un estrechón de manos. Nada más salir de la frontera, había algunos locales y cambiamos moneda y hicimos el seguro de conducción kazajo, eso sí, regateando a muerte (a caraperro) y con regalos incluidos: una caja de calculadoras que lo petó. Fué abrirla, y absolutamente todos los allí presentes saltando de alegría. Impresionante…

Se hacía tarde y la idea era llegar a Atyrau. Vimos ya camellos, caballos, etc etc. La carretera y la poca luz hizo que desistieramos, así que dormimos en una gasolinera, no sin antes romper uno de los soportes del cubrecárter. Las carreteras ya empezaban a cambiar…

Al día siguiente seguimos la marcha por una carretera en relativo buen estado hasta Atyrau. Allí fuimos a un taller para que nos soldaran el soporte y, muy amablemente, nos lo hicieron sin coste alguno, ante nuestra sorpresa. Evidentemente, se llevaron un buen par de botellas de vino del Penedès en señal de agradecimiento. Luego fuimos al mercado local de Atyrau a cambiar más dolares por tengues y a comprar un poco de comida. Y a eso del mediodía decidimos partir hacia el próximo destino, donde estamos ahora (Aqtobe), a 600 km de allí. Lo que no teníamos ni idea era de la carretera que se nos venía encima.

La cosa empezó bien, con carretera asfaltada y muy lisa. Luego cambió a “aceptamos lisa”. A 80-90 por hora. Pero de golpe, y en medio de la más absoluta nada… ahí estaban, aparecieron por fin los agujeros. En algunos cabía la furgoneta entera. Entera, medio metro bajo el nivel de la carretera. Y no sólo agujeros: sino que además, jorobas de asfalto hacia arriba (camellos que les llamamos) que, o las esquivas, o te las comes con el cubrecárter. A veces la disposición de los elementos era tal que:
1. Esquivas un agujero por la derecha
2. Te encuentras inmediatamente después un agujero peor a la izquierda
3. Al esquivarlo, te aparece un camello de estos y te lo cruspes cruzando los dedos
4. Cuando lo has pasado, al medio segundo aparece ante ti hay un agujero de lado a lado de la carretera.

A medida que avanza la carretera, esto se hace constante. Y al decir constante me refiero a que, en 50 metros de carretera, tienes una buena colección de agujeros, camellos y desniveles varios para escoger dónde quieres partirte el cubrecárter o romperte la suspensión.

Así que la gente local, resignada ante este hecho, un buen día dijo “me voy por la estepa” y así es: hay caminos a ambos lados a través de la estepa que se han hecho a base de sudar totalmente de la carretera. Caminos de tierra ya compactada, con trozos de arena (casi nos quedamos en una pero ahí el maestro Marc lo salvó como un campeón).

Y creo que no se puede uno hacer a la idea de lo mal que estaba este tramo de carretera hasta que no lo vive en sus carnes. Y cuando digo tramo, digo 300 kilómetros. Eso es lo que va desde La Jonquera hasta Castellón, como quien dice. 300 kilómetros en los que te cruzas con camiones, excavadoras, coches… todos circulan por ahí como pueden, algunos encallan, otros petan ruedas… pero ahí están, como espartanos, supongo que esperando que algún dia el gobierno acabe las dichosas obras que parece que están haciendo para arreglar ese desaguisado postnuclear.


Y en medio de este paisaje lunar, paramos a dormir en un pueblo condenado a sufrir esta carretera por sus dos lados, pues estaba casi en la mitad. Dormimos al lado de un bar, después de tomar algo en éste y de hablar con el dueño del pequeño taller o desguace de al lado sobre la mejor ruta hacia la frontera rusa en Semipalatinsk. Luego le llamaron al móvil y estuvo casi 3 horas llamando y hablando…


Así que hoy nos hemos levantado y nos hemos cruspido los 100 kilómetros restantes de esta “carretera”, con otra rotura de cubrecárter. Lo hemos atado con un par de cuerdas y ahí está, aguantando el percal. Hemos parado en un hotel de Aqtobe y hemos decidido que la ruta que haremos será la ruta norte, porque para bajar a Aral hay otra carretera del estilo… Así que ahora nos espera Karagay, Astana, Pavlodar, Semey, Barnaul y… ¡¡Mongolia!!

Volgogrado, Rusia

Hoy es domingo 15 de agosto de 2010. Estamos en Volgograd, en el Lite Hotel, pasando tres pueblos de salir afuera porque nos cocemos. Hace un calor de mil demonios y no hacemos otra cosa que conducir y beber agua, así que hoy toca pausa. Llevamos ya 4.500 km y subiendo.

Las carreteras ucranianas van a ratos, pero en su mayoría están relativamente mal. Tienes que ir con mil ojos porque salen agujeros y rebabas de asfalto fundido y moldeado. Hemos tocado con el cubrecárter en muchas de ellas. El cubrecárter es un campeón. Dos días para cruzar Ucrania y apurados. Lo bueno fué que llegamos a la frontera rusa de noche, a las 20:00 aproximadamente, y no pegaba la solana (ya era de noche), no había nadie y, de esta manera, pudimos pasar en apenas una hora.

Primero tocaba sacarse la carta verde para el coche, ya que la carta verde del seguro actual no cubre el territorio de la antigua URSS. Así que le compramos a Alexei, un agente que había ahí, el seguro este, regateando, chaporreando en angloruso y oliendo el alcohol destilado que escupía. Al final la cosa salió un poco carilla para lo que es pero le mangamos el cargador de Nokia, que a Marc le quitaron en el hotel. No hay mal que por bien no venga, tu.
Luego registro del coche en la parte Ucraniana de la frontera, a base de soborno. 20 dólares y p’alante, algunas risas y mucho cachondeo por parte de ellos. Nosotros, siguiendo el juego y au, a por otra cosa. Luego, hacia la rusa: carta de inmigración y control de cosas, esta vez nada de sobornos, todo normal. Vaciamos la Mongoleta, miraron todo, y nada, todo ok. Tuvimos que hacer la carta donde indicábamos lo que llevamos, el tipo de coche y esas cosas, no sin algún que otro problemilla (la tuvimos que rellenar 4 veces, por errores nuestros y de los agentes). Y ya esta, frontera pasada. Mañana intentaremos también pasar la frontera kazaja de noche, porque no te achicharras y además no hay nadie.
Hemos dormido a pié de carretera en un parking de un bar y de buena mañana, sin tener ni idea de ruso, cirílico, sin tener un sólo rublo y con un cuarto de depósito de gasolina, hemos conseguido salir dirección Volgogrado sin perdernos, preguntando porai. Aquí nada de tarjetas de crédito, ni euros, ni dolares, ni nada. Todo rublos. Por suerte en una gasolinera una señora nos ha permitido pagar con VISA, pero no después de parar en 4 o 5 gasolineras. En una de ellas, una chica nos ha dicho que dólares ok, pero su padre ha dicho que nanai, así que nos hemos ido.
Al cabo de un rato aparece la chica con un coche, pitándonos, y nos dice que la sigamos. Nos ha llevado al mercado local, donde ha llamado al colega de turno que nos ha cambiado dólares a rublos así un poco a bulto, porque la oficina hoy estaba cerrada. Mientras yo (Ignasi) cambiaba, Marc se ha esperado en la Mongoleta, en la puerta del mercado, y el chico del puesto de bebidas de la puerta le ha invitado a una botella entera de una especie de zumo de manzana con alcohol y a una cerveza rara. Total, que al salir yo me lo encuentro con todo eso ahí
Finalmente un colega de la chica nos ha guiado hasta la salida dirección Volgogrado. Muy amables todos en general, y además, pese a la cara de mala leche que gastan, sonríen bastante.


De camino a Volgogrado, un Lada quería girar a un camino a la izquierda, Marc pensaba que quería adelantar y como que no lo hacía, empezamos a adelantar nosotros, pero sorpresa, el tío frena porque iba pa’l camino, así que una de dos: o nos lo comíamos o arcén terruno. Resultado: arcén terruno, Sega Rally, contravolante y ay tu pelo. Todo ok, afortunadamente. Luego nos hemos encontrado al tío que iba en el coche de detrás nuestro, en un chiringuito de carretera, y nos ha dado la mano. Cosas de la carretera, pero todo ok.

Y aquí estamos, en el Lite Hotel de Volgogrado, pasando tres pueblos de salir al horno. Mañana será otro día!
Mongoleta a tope, no se queja, ¡todo ok!

Salida Mongol Rally Barcelona
El Rally ha empezado hoy pero como ya sabéis, nosotros hasta el dia 8 de agosto no saldremos. ¡Mucha suerte a todos los equipos! En breve os alcanzamos





