Día 5: Erfoud – Fes
Día de ruta y de disfrutar del paisaje. Salimos de Erfoud de buena mañana y deshacemos el mismo camino de ida, pasando por los mismos sitios y los mismos paisajes, dándonos tiempo a para a fotografiar un poco lo que más nos había gustado. Pasamos por todo el medio Atlas y, como no, por Azrou, los bosques de Cedros, Ifrane y todo eso. Es un día de ruta pura y dura, parando a comer en un albergue a pié de carretera donde comemos unos pinchos y una ensalada rodeados de gatos (omnipresentes aquí). Fotos:
Hay gasolineras, pero mira, llevábamos un jerry can por si las moscas…
Los monos antes de Azrou. Puro turismo, no? Parece que los hayan puesto ahí adrede…
Y finalmente llegamos a Fes. Nada más llegar, en una rotonda del extrarradio, un señor en mobillete nos da la bienvenida en francés. Le respondemos en español, y nos saluda y hace ver que se va. Seguimos recto, le adelantamos y en el siguiente semáforo, resulta que se pone a nuestro lado. Nos dice si estamos de ruta o qué hacemos y le decimos que buscamos hotel, así que empezamos a negociar sobre la moto en marcha. Le damos un presupuesto tope y nos dice que le sigamos.
Así es, nos lleva a un hotel del precio que le hemos dicho. Pero no nos convence y se ofrece a llevarnos a otro. Este otro (hotel Amor), más cerca del centro nuevo de Fes, nos gusta más. Decidimos quedarnos y, cuando accedemos a darle una propina, nos dice que no, que no nos preocupemos. Que no quiere nada. ¡Nos quedamos soprendidos! Parece imposible. Pero que si nos decidimos a dar una vuelta por la medina, que casi es de locos visitar por nuestra cuenta (según nos dice), que se lo digamos que su hermano, que es guía oficial, nos llevará por 120 dirhams los dos.
El precio es cojonudo y el hecho de visitar la medina con guía, como veremos después, nos evitará ser acosados por todo el mundo. Así que accedemos a tres horas de visita con su hermano. Adil Lalal, se portó muy bien con nosotros, y nos dejó ir bastante a nuestro aire. adil.luso arroba gmail (.) com. Habla portugués, francés y español. Si vais a Fes contactad con él, es guía oficial (tiene carné) y os tratará exquisitamente, por un precio excelente.
Así que vamos a visitar la Medina a la caída del sol. Im-presionante.
“Amigo, no quema, foto foto, decir a madre que no quema, amigo, mira mira.” Al final el “amigo” se ganó la venta
Tuvo la suerte de vender kilims, de que yo quería uno para regalo, y de pillarme en la última oportunidad de comprar uno.
La mezquita
Cuando cae la noche, la vida cambia. Los comercios se cierran, la gente se retira por un rato…
… pero luego vuelve la marcha. Ese día se celebraba una gran fiesta consistente en degollar un buey… Así que nos fuimos por patas.
De vuelta al hotel, a descansar y dormir. Esa noche, a las 3 y poco de la madrugada, los altavoces de Fes dieron la oración a toda pastilla y nos tuvieron con el sueño roto durante media hora. Aún recuerdo la escala musical ascendente final de las pregarias, cada minuto subía medio tono y me preguntaba si al final llegaría al falsete…
Día 4: Erfoud – Merzouga – Taouiz – Erfoud
Nos levantamos muy pronto con la idea de no achicharranos de camino a Merzouga. Como que dormimos en el mismo sitio otra vez, sacamos las maletas de la moto y vamos más descargados. La idea hoy es visitar la gran duna de Erg Chebbi en Merzouga y hacer una ruta por las dunas.
Llegamos en un periquete y nos adentramos por uno de los caminos que va hacia la duna. Paseamos un rato por un pequeño conjunto de casas y preguntamos en una empresa de paseo en quads. Pero no nos convencen y acabamos yendo a otra, en Merzouga mismamente. Antes, por eso, llegamos hasta la mismísima arena y “mojamos” la moto un poquito.
El paseo en quads hasta el oasis es muy entretenido y al final el guía se divierte y todo con nosotros. Estamos a 39 grados a finales de setiembre y nos bebemos un litro del tirón en el oasis con bebida embotellada. De vuelta, el guía deja de apiadarse de nosotros y se marcha zumbando, tenemos que seguirlo a la velocidad de la luz surfeando por las dunas. Me asaltan las dudas acerca de si este tipo de actividades a motor por Erg Chebbi son del agrado tanto del entorno como de la gente que ahí vive… Pero ya es tarde, nosotros ya hemos hecho el guiri un poco.
Ya de vuelta al asfalto, nos detenemos al margen de la carretera a fotografiar las dunas con tranquilidad… bueno, eso es complicado aquí en Marruecos. En un momento estamos rodeados de amigos que montan la tienda portátil. Les compramos algo después de una amena charla y negociación.
Luego una pequeña bofetada de humildad: tanta moto trail y tanta rueda especial y aparece este chavalín derrapando por las dunas de esta guisa. Evidentemente, aunque me propone un cambio de moto, no acepto 
Salimos luego dirección a Taouiz, el fin de la carretera. Cuando llegamos, simplemente podemos dar la vuelta y volver poque, supuestamente, es un pueblo mitad civil mitad militar, y no podemos entrar en la zona militarizada, según nos comenta un amigo que vigilaba la carretera. Eso sí, si le acompañamos, puede que nos enseñe cosas por la zona prohibida. Unas cuevas, unos caminos, etc. Declinamos el ofrecimiento y desrodamos lo rodado.
Esa tarde la pasamos descansando en la Kasbah y reponiendo fuerzas. La mañana por Merzouga había sido entretenida y el desierto nos había gustado bastante. Al día siguiente tocaba ir volviendo, el ferry salía en tres días pero queríamos volver con tranquilidad para visitar Fes con detenimiento.
Día 3: Meknes – Erfoud
Nos levantamos a las siete y poco hora local. El almuerzo en el hotel nos da fuerzas para lanzarnos a explorar Meknes a pié. El guardién se lleva su propinilla por guardar la moto por la noche, o eso espero que haya hecho. Nos adentramos por las calles de Meknes y pronto aparecemos en las cercanias de la Medina. Como no puede ser de otra manera, un local muestra interés por nosotros, nos pregunta de dónde somos, sale la coletilla del Barcelona – Barça, y se nos acopla. Como que ya sé que nos quiere guiar a cambio de cuatro perras, le decimos con educación que no queremos ser guiados, por lo que intenta sacarnos algún compromiso o propina de todas todas. Finalmente se rinde y nos deja en paz. Nos va siguiendo pero vamos a nuestro aire. Paseamos un poco por aquí, por allí, y retomamos el camino del hotel. Nos encontramos a nuestro amigo que vuelve a intentar sacarse unos dirhams pero somos duros de roer. Además, ya sabemos volver solitos al hotel (y no vamos a decirle cuál es, no sea que se plante ahí en la puerta todo el día).
Cargamos la moto y partimos hacia el sur. El norte de Marruecos me resulta familiar, pero a medida que avanzamos hacia el sur el paisaje cambia y me gusta más. En Azrou, el desvío correcto está cortado y nos hacen dar la vuelta por la ciudad. Aparecemos de repente en medio de un mercadillo repleto hasta los topes. En punto muerto y con los piés, voy avanzando mientras esquivamos carros, burros, personas y las mobilettes de turno. Parece que estemos mercadeando en BMW, sólo falta abrir la maleta y poner los melocotones dentro sin bajarse de la moto.
El bosque de cedros aparece tras una pronunciada cuesta en la que nos zampamos la friolera de siete camiones que casi casi caen hacia atrás. Estamos bastante altos y el paisaje alpino es muy bonito. Me va gustando…
Paramos a comer una excelente brocheta de carne en Zaida. Por la tarde seguimos, pasamos Midelt y la cosa empieza a cambiar. Algunas casas de adobe van apareciendo y todo se vuelve más árido. Los primeros cañones y valles rocosos y marrones nos guían hasta el lago antes de Rissani, donde el desierto empieza a mostrarse menos tímidamente. Rissani ya es la primera ciudad que notamos “diferente”, en cuanto a su formato, el movimiento de gentes, sus detalles, su asfalto, etc. Vemos bastante gente bereber.
A medida que se va poniendo el sol nos adentramos en el espectacular valle del Ziz, con sus palmerales arropados por los acantilados rocosos. La carretera es un paseo repleto de gente, burros y bicicletas. Va en aumento a medida que nos acercamos a nuestro destino de hoy, Erfoud, donde encontramos una Kasbah que por 60 EUR nos da alojamiento para dos noches. No nos podemos creer lo que vemos: piscina, habitaciones de lujo, aire acondicionado, media pensión… ¿todo esto por 60 EUR? ¿Dónde hay que firmar? No nos damos cuenta y ya hemos firmado. Nos vamos a dormir y ya tenemos bastante claro que mañana, aparte de visitar las dunas, nos pegaremos una tarde de descanso puro y duro en la Kasbah. La tensión del primer día me está pasando factura y los 450 km de hoy han sido duros físicamente…













































