Astana, Kazakhstan

Nada a destacar en cuanto al viaje hasta Astaná (1.400 km desde Aqtobe). Otro poli que se quedó ahí con cara de bobo (adéu Andreu) y carreteras en general bien, aunque con baches y tramos de destrozo total, pero pocos kilómetros. Dormimos a media etapa en una gasolinera aparentemente abandonada pero con los surtidores encendidos, rodeados de enormes campos de trigo y de cosechadoras trabajando de noche. Para seguir la tradición, volvimos a cocinar los noddles con el hornillo al lado de la gasolinera. Si es que no tenemos remedio.

Los 300 últimos km hasta Astaná son de autovía recién estrenada. Supongo que era un anticipo de lo que nos encontraríamos en la capital. Astana es una megalópolis de asfalto y edificios de arquitectura snob. Una Ciutat de les Arts, un Fòrum, un Singapur… muy feo, a nuestro parecer. Capitalismo, bla bla bla. Le han ido ganando terreno a la estepa a base de asfalto y ladrillo y cristal, y cuando acaba la ciudad, acaba de golpe, y hasta la nueva ampliación de presupuesto. Una ciudad irreal. No parece existir un núcleo antiguo en Astaná, parece que todo es construido nuevo en la última década. Ahora sabemos a dónde va aparar todo el dinero que falta en el oeste del país. Dinero que sacan, de entre otras fuentes de ingresos, de pozos de petróleo que precisamente estan en ese abandonado oeste kazajo.

Nos hemos pegado un buen tute andando por toda la ciudad, unas tres horas. Hemos dado la vuelta a toda ella y, volviendo al hotel, hemos parado a comer en un restaurante que suponemos es típico. Hemos comido una ensalada de verduras muy buena y unos pinchos de cordero que estaban de puta madre. Y todo por sólo 17 EUR (3.300 tengues)…

Ahora toca descansar y nos queda la última etapa por Kazajistán hasta la frontera rusa en Semey, para pasar a Siberia.

Tramitación de los visados
Finalmente, el visado a Kazajistán está ya en proceso por el consulado kazajo. Los trámites han sido sencillos y fáciles a traves de la oficina del consulado en Barcelona. El siguiente es el de Mongolia (será sencillo porque al tener billete de salida en avión se facilitan los trámites) y, último pero no por ello menos importante (al contrario), el ruso.
El visado ruso es el más complicado, de largo, de obtener. Sobretodo para los que hacemos la ruta norte, porque el hecho de tener que realizar dos entradas (con Kazajistán por enmedio) complica los trámites. Según tenemos entendido, no existe una forma legal de hacer lo que necesitamos hacer: cruzar el país en coche. Necesitamos una reserva de hotel o de avión para entrar en Rusia, y como que nuestra Mongoleta es un hotel con ruedas y desgraciadamente no vuela, no sirve como comprobante de reserva su factura de compra. Lo que suele hacer la gente: reservar en un hotel y así de paso se duchan un poco, que a esas alturas ya oleremos mal. Pero como prevées el día en que llegarás? Es un poco una lotería…
Así que estamos en el duro proceso de conseguir explicar nuestras intenciones y obtener la comprensión de las autoridades rusas para evitar reservas y pagos innecesarios. De momento vamos por buen camino ya que tenemos dos maneras de formalizar nuestro visado, gracias a la ayuda de otros participantes de anteriores ediciones y de la presente edición también.
Van a ser divertidos los pasos de frontera rusos…
Modificación de la ruta
Dado que no tenemos que salir desde Praga, porque partimos más tarde que el resto de los participantes, he modificado la ruta para llegar a Lugansk (Ucraïna), nuestro punto de cruce hacia Rusia, a través de Italia, Eslovenia, Hungria y (efectiavmente) Ucrania. El norte de los Alpes lo tenemos ya muy visto, así que será una buena manera de conocer nuevos países.
Una vez en Rusia, todo seguirá normal hasta Kazajistán, donde en vez de ir hacia el sur a encontrar Uzbekistán, iremos por el norte del mar de Aral y en la localidad de Aralsk nos guardamos la carta de ir hacia el sureste (Almaty) o seguir rectos (Astaná). Nos ahorramos un país (Uzbekistán) que, aunque sabe mal, ayudará a agilizar la ruta ya que son dos pasos fronterizos menos y, también, menos vuelta. Samarkanda, otra vez será…
Así quedepende de como llegemos a Aralsk, en función de las circunstancias (averías, fronteras, problemas, etc) podemos escoger la ruta a través de Almaty, que son unos 900 km más pero valen muuuucho la pena, o seguir rectos y tirar millas. Ambas posiblidades acabaran en Rusia, en Barnaúl, desde donde nos dirigiremos a Tsagaannuur, la frontera que ya hemos elegido como paso hacia Mongolia.
Nuestra ruta
Ver Mongol Rally 2010 en un mapa más grande
Saliendo de Barcelona, queremos entrar a Rusia por Ucraina. Dado que no tenemos que pasar por Praga ya que no salimos junto al resto de los participantes, iremos por el sur de los Alpes a través de Italia, Eslovenia, Hungria y Ucrania hasta la frontera rusa.
Saldremos seguidamente dirección sureste para ir hacia la frontera con Kazajistán a través de Volgogrado y Astrakhan, y cruzaremos por el desierto el trecho entre el mar Caspio y el ahora casi seco mar de Aral, para pasar por la ciudad del mismo nombre, Aralsk, con sus increíbles paisajes llenos de barcos abandonados debido a la extinción del mar.
Seguiremos hacia el sur para Baikonur, uno de los cosmódromos rusos más importantes de la zona. La carretera a través de Turkistan nos enlazará con la ruta de salida de Uzbekistan en Shumkent. Rodearemos las montañas de Kirguizistán pasando por increíbles enclaves montañosos como Almaty.
Seguiremos hacia el norte dirección Rusia para proseguir, a través de Barnaúl, por la carretera M-53, carretera que cruza los increíbles montes Altai y finaliza en la frontera con Mongolia.
A partir de ahi… empieza la aventura…





