¡Estamos en Mongolia!

Estamos en Hovd, en el Western Mongol Rally Camp… ¡en Mongolia! ¡Por fin! Tenemos mala y poca conexion a Internet asi que seremos breves. Tampoco tenemos cobertura de mobil, por lo que no podemos llamar ni recibir llamadas, pero como que vamos en covoy con equipos y nos vamos encontrando (ademas de que en la carretera van pasando vehiculos cada x tiempo), en caso de necesidad se puede contactar.

La entrada a Mongolia duro un dia, tuvimos suerte porque fuimos de los mas rápidos. Los caminos hasta aqui, de momento se comportan, pero ahora empezaremos las etapas mas complicadas. El equipo ha crecido con un integrante mas, Xavi, un vitoriano que va saltando de equipo en equipo y es mecánico. Ayer ya paramos a ayudar a un equipo ingles enmedio de la nada, y la verdad es que es un crack.

Mongolia es apabullante, y el macizo de Altai tambien. Los paisajes son increíbles. Un grupo de rafters rusos nos invitaron a cenar en su campamento al lado del rio Katun de noche, hace cosa de dos dias. Luego por la manana nos llevaron a ver petrogrlificos, que son inscriptiones en las piedras que tienen mas de 7.000 anos. Muy amables, la verdad es que estamos gratamente sorprendidos de las gentes de kazajstan y rusia, todo estereotipo que podiamos tener queda destruido tras este viaje.

Hay mas anecdotas pero ya las dejamos para las charlas cuando volvamos. Ahora nos queda el Gobi, hacia el pueblo de Altai, la etapa mas dura que pensamos hacerla este fin de semana. Luego la cosa mejora hasta Bayagoonur i, de alli a Ulan Bator, es todo asfalto. La Mongoleta esta perfecta, increible. Asi que todo pinta muy bien despues de exactamente 10.583 kilometros.

¡Venga, que esto ya casi esta hecho! Siguiente blog en la meta, si internet lo permite!!
Policia, policia…

Estamos en Barnaul, en el Oblast de Altai, en Rusia, en Siberia, a tomar pol saco, vamos. Nos quedan unos 850 km hasta la frontera mongola, donde nos ha dicho la organización del rally por email que hay colas de hasta dos o tres dias, porque tienen que contrastar los datos de los coches con Ulan Bator via Internet y allí la conexión se va y se viene todo el rato. Lo que haremos es lo que nos ha recomendad: cargar agua y comida para un regimiento y sonreír en la frontera, que es la clave (comprobado) para pasar sin problemas.
Ayer saliendo de Astana nos querían parar en un control policial (no un coche parado en el arcén, sino una torreta con polis), pero volvimos a irnos. Esta mañana, en Semey (que es una ratonera y está plagada de policías), otros polis nos han indicado tarde y mal que parásemos y, para cuando los hemos visto, ya los habíamos pasado, así que hemos seguido el protocolo habitual: adiós muy buenas. El problema ha sido que, mientras repostábamos en una gasolinera cercana, han aparecido allí con un coche de un amigo (no uno de poli), donde iban el amigo en cuestión y dos de ellos. Han plantado el coche enfrente del nuestro y ale, ya la tenemos liada. Se les han convertido los ojos en dólares. Así que nada: machina documenti (o el pasaporte del car, como dicen otros). Le hemos dado todo, les hemos dicho que nos dejasen repostar, y nos han dicho que ok. Anda que… si es que no saben ni intimidar. Así que hemos repostado, el amigo “secreta” se ha ido, y luego ha venido el coche de policía oficial, digamos, el que va pintado de azul y blanco y lleva luces arriba, y nos ha indicado que hemos excedido en 12km/h un control de velocidad. Nuestra respuesta: en un papel hemos escrito $. No ha tardado en escribir ellos 100. Así que ya entre risas y Ispania, Barcelona, fútbol, world champion, etc. hemos ido al coche a buscar 51 dólares y lo que nos quedaba suelto de tengues kazajos (porque ya nos íbamos del país y era muy muy poco) y nos los han hecho poner bajo la funda del asiento. Y adiós muy buenas.

Luego nos los hemos encontrado mientras intentábamos salir de la putrefacta Semey y ¡que risa! Nos indicaban para cualquier sitio con tal de que nos largásemos ya de allí, no sea caso que se destapase el soborno. En fin…
En la frontera con Rusia nos hemos encontrado a dos coches del Mongol Rally. Por fin! Eran tres chicas y dos chicos canadienses e ingleses. Tenían previsto tirar millas para Mongolia rápido, porque hay pollo en la frontera. Nosotros hemos parado en Barnaul a dormir, mañana día de tranquis por aquí, empezar a ir tirando y entre mañana y el miércoles tarde, llegar a Mongolia disfrutando de las montañas de Altai, que se ve que lo petan.
Por cierto, la baca de la Mongoleta la dejamos en Ucraina, junto con un bidón. Para optimizar, y no gastar tanto. Y de momento llevamos unos 4.000 km con el cubrecárter cogido con dos cuerdas que había en la Mongoleta el día que la compramos. Lu nostre.
Hasta la próxima.
Desde Aqtobe, Kazakhstan
Creo que nos quedamos en Volgogrado… desde entonces esto ya empieza a ser lo que nos imaginábamos.

Salir de Volgogrado fue relativamente sencillo, pese a que por aquí les cuesta indicar (y no es culpa del idioma, es que se lían con la derecha y la izquierda y el adelante y atrás). Suerte que los carteles de las principales ciudades estan rotulados en inglés debajo. Lo único a comentar de este tramo es el caso omiso que hicimos de un poli que quería pararnos. Hasta luego lucas. Y ahí se quedo, sin sus dolares.

Llegamos a Astrakhan a una hora decente y, antes de la frontera, otro poli nos paró. Nos dijo algo en parruski y nosotros que si Kazajstan p’alli que si no se que… total, que en el tío dijo “si si, priamo” i ale, primera y nos vamos. La frontera estaba a escasos 200 metros. La pasamos a media tarde. En la frontera conocimos a una familia rusa, de Samara, que iban de vacaciones a Atyrau, nuestra próxima ciudad. También a dos camioneros que nos avanzaron un poco como estaban las carreteras. Y una pareja de motoristas, que iban desde la India hasta Europa y se habían encontrado con más gente del rally y estaban flipando. Charlamos un rato sobre el rally, la ruta y todo eso, y nos dijeron también un poco como estaban las carreteras.
En la frontera, por el lado ruso, todo ok, bastante rápido y muy amables. Luego un cacho de tierra de nadie y la frontera kazaja. Ahí ya cambió la cosa. Aunque nos atendieron bien, se les notaba la poca faena y las ganas de rapiñar algo, al final simplemente fue un puntero láser y un estrechón de manos. Nada más salir de la frontera, había algunos locales y cambiamos moneda y hicimos el seguro de conducción kazajo, eso sí, regateando a muerte (a caraperro) y con regalos incluidos: una caja de calculadoras que lo petó. Fué abrirla, y absolutamente todos los allí presentes saltando de alegría. Impresionante…

Se hacía tarde y la idea era llegar a Atyrau. Vimos ya camellos, caballos, etc etc. La carretera y la poca luz hizo que desistieramos, así que dormimos en una gasolinera, no sin antes romper uno de los soportes del cubrecárter. Las carreteras ya empezaban a cambiar…

Al día siguiente seguimos la marcha por una carretera en relativo buen estado hasta Atyrau. Allí fuimos a un taller para que nos soldaran el soporte y, muy amablemente, nos lo hicieron sin coste alguno, ante nuestra sorpresa. Evidentemente, se llevaron un buen par de botellas de vino del Penedès en señal de agradecimiento. Luego fuimos al mercado local de Atyrau a cambiar más dolares por tengues y a comprar un poco de comida. Y a eso del mediodía decidimos partir hacia el próximo destino, donde estamos ahora (Aqtobe), a 600 km de allí. Lo que no teníamos ni idea era de la carretera que se nos venía encima.

La cosa empezó bien, con carretera asfaltada y muy lisa. Luego cambió a “aceptamos lisa”. A 80-90 por hora. Pero de golpe, y en medio de la más absoluta nada… ahí estaban, aparecieron por fin los agujeros. En algunos cabía la furgoneta entera. Entera, medio metro bajo el nivel de la carretera. Y no sólo agujeros: sino que además, jorobas de asfalto hacia arriba (camellos que les llamamos) que, o las esquivas, o te las comes con el cubrecárter. A veces la disposición de los elementos era tal que:
1. Esquivas un agujero por la derecha
2. Te encuentras inmediatamente después un agujero peor a la izquierda
3. Al esquivarlo, te aparece un camello de estos y te lo cruspes cruzando los dedos
4. Cuando lo has pasado, al medio segundo aparece ante ti hay un agujero de lado a lado de la carretera.

A medida que avanza la carretera, esto se hace constante. Y al decir constante me refiero a que, en 50 metros de carretera, tienes una buena colección de agujeros, camellos y desniveles varios para escoger dónde quieres partirte el cubrecárter o romperte la suspensión.

Así que la gente local, resignada ante este hecho, un buen día dijo “me voy por la estepa” y así es: hay caminos a ambos lados a través de la estepa que se han hecho a base de sudar totalmente de la carretera. Caminos de tierra ya compactada, con trozos de arena (casi nos quedamos en una pero ahí el maestro Marc lo salvó como un campeón).

Y creo que no se puede uno hacer a la idea de lo mal que estaba este tramo de carretera hasta que no lo vive en sus carnes. Y cuando digo tramo, digo 300 kilómetros. Eso es lo que va desde La Jonquera hasta Castellón, como quien dice. 300 kilómetros en los que te cruzas con camiones, excavadoras, coches… todos circulan por ahí como pueden, algunos encallan, otros petan ruedas… pero ahí están, como espartanos, supongo que esperando que algún dia el gobierno acabe las dichosas obras que parece que están haciendo para arreglar ese desaguisado postnuclear.


Y en medio de este paisaje lunar, paramos a dormir en un pueblo condenado a sufrir esta carretera por sus dos lados, pues estaba casi en la mitad. Dormimos al lado de un bar, después de tomar algo en éste y de hablar con el dueño del pequeño taller o desguace de al lado sobre la mejor ruta hacia la frontera rusa en Semipalatinsk. Luego le llamaron al móvil y estuvo casi 3 horas llamando y hablando…


Así que hoy nos hemos levantado y nos hemos cruspido los 100 kilómetros restantes de esta “carretera”, con otra rotura de cubrecárter. Lo hemos atado con un par de cuerdas y ahí está, aguantando el percal. Hemos parado en un hotel de Aqtobe y hemos decidido que la ruta que haremos será la ruta norte, porque para bajar a Aral hay otra carretera del estilo… Así que ahora nos espera Karagay, Astana, Pavlodar, Semey, Barnaul y… ¡¡Mongolia!!

Tramitación de los visados
Finalmente, el visado a Kazajistán está ya en proceso por el consulado kazajo. Los trámites han sido sencillos y fáciles a traves de la oficina del consulado en Barcelona. El siguiente es el de Mongolia (será sencillo porque al tener billete de salida en avión se facilitan los trámites) y, último pero no por ello menos importante (al contrario), el ruso.
El visado ruso es el más complicado, de largo, de obtener. Sobretodo para los que hacemos la ruta norte, porque el hecho de tener que realizar dos entradas (con Kazajistán por enmedio) complica los trámites. Según tenemos entendido, no existe una forma legal de hacer lo que necesitamos hacer: cruzar el país en coche. Necesitamos una reserva de hotel o de avión para entrar en Rusia, y como que nuestra Mongoleta es un hotel con ruedas y desgraciadamente no vuela, no sirve como comprobante de reserva su factura de compra. Lo que suele hacer la gente: reservar en un hotel y así de paso se duchan un poco, que a esas alturas ya oleremos mal. Pero como prevées el día en que llegarás? Es un poco una lotería…
Así que estamos en el duro proceso de conseguir explicar nuestras intenciones y obtener la comprensión de las autoridades rusas para evitar reservas y pagos innecesarios. De momento vamos por buen camino ya que tenemos dos maneras de formalizar nuestro visado, gracias a la ayuda de otros participantes de anteriores ediciones y de la presente edición también.
Van a ser divertidos los pasos de frontera rusos…
Modificación de la ruta
Dado que no tenemos que salir desde Praga, porque partimos más tarde que el resto de los participantes, he modificado la ruta para llegar a Lugansk (Ucraïna), nuestro punto de cruce hacia Rusia, a través de Italia, Eslovenia, Hungria y (efectiavmente) Ucrania. El norte de los Alpes lo tenemos ya muy visto, así que será una buena manera de conocer nuevos países.
Una vez en Rusia, todo seguirá normal hasta Kazajistán, donde en vez de ir hacia el sur a encontrar Uzbekistán, iremos por el norte del mar de Aral y en la localidad de Aralsk nos guardamos la carta de ir hacia el sureste (Almaty) o seguir rectos (Astaná). Nos ahorramos un país (Uzbekistán) que, aunque sabe mal, ayudará a agilizar la ruta ya que son dos pasos fronterizos menos y, también, menos vuelta. Samarkanda, otra vez será…
Así quedepende de como llegemos a Aralsk, en función de las circunstancias (averías, fronteras, problemas, etc) podemos escoger la ruta a través de Almaty, que son unos 900 km más pero valen muuuucho la pena, o seguir rectos y tirar millas. Ambas posiblidades acabaran en Rusia, en Barnaúl, desde donde nos dirigiremos a Tsagaannuur, la frontera que ya hemos elegido como paso hacia Mongolia.
Nuestra ruta
Ver Mongol Rally 2010 en un mapa más grande
Saliendo de Barcelona, queremos entrar a Rusia por Ucraina. Dado que no tenemos que pasar por Praga ya que no salimos junto al resto de los participantes, iremos por el sur de los Alpes a través de Italia, Eslovenia, Hungria y Ucrania hasta la frontera rusa.
Saldremos seguidamente dirección sureste para ir hacia la frontera con Kazajistán a través de Volgogrado y Astrakhan, y cruzaremos por el desierto el trecho entre el mar Caspio y el ahora casi seco mar de Aral, para pasar por la ciudad del mismo nombre, Aralsk, con sus increíbles paisajes llenos de barcos abandonados debido a la extinción del mar.
Seguiremos hacia el sur para Baikonur, uno de los cosmódromos rusos más importantes de la zona. La carretera a través de Turkistan nos enlazará con la ruta de salida de Uzbekistan en Shumkent. Rodearemos las montañas de Kirguizistán pasando por increíbles enclaves montañosos como Almaty.
Seguiremos hacia el norte dirección Rusia para proseguir, a través de Barnaúl, por la carretera M-53, carretera que cruza los increíbles montes Altai y finaliza en la frontera con Mongolia.
A partir de ahi… empieza la aventura…





