Long Way Round & Long Way Down

Los actores Ewan McGregor y Charlie Boorman realizaron en el verano del 2004 la vuelta al mundo hacia el este en tres meses, a bordo de sus motos BMW junto a Claudio Von Planta como cámara y el equipo de rodaje en un 4×4. Lo documentaron todo en un libro y una excelente serie documental de seis episodios titulada “Long Way Round”, en la que se les puede ver a bordo de sus monturas a través de Ucrania, las imposibles carreteras del desierto Kazajo, la infinita Mongolia, la impresionante e implacable Carretera de los Huesos en Siberia, y a través de la vasta América del Norte después de volar desde Magadan a Anchorage para la última parte de este increíble viaje.
El éxito de la serie y del viaje y su espíritu aventurero les llevó a realizar años más tarde un viaje similar pero de norte a sur: de cabo a cabo, desde lo más alto de Inglaterra (John O’Groats) hasta Ciudad del Cabo, en Suráfrica. Cruzaron Europa, el norte de África, Egipto, Sudán, Etiopía y todo el África meridional hacia la costa atlántica para entrar finalmente a Ciudad del Cabo tres meses después de partir de Escocia. De nuevo, el viaje se convirtió en una excelente serie documental titulada “Long Way Down”.
Web oficial: http://longwayround.com/

Volgogrado, Rusia

Hoy es domingo 15 de agosto de 2010. Estamos en Volgograd, en el Lite Hotel, pasando tres pueblos de salir afuera porque nos cocemos. Hace un calor de mil demonios y no hacemos otra cosa que conducir y beber agua, así que hoy toca pausa. Llevamos ya 4.500 km y subiendo.

Las carreteras ucranianas van a ratos, pero en su mayoría están relativamente mal. Tienes que ir con mil ojos porque salen agujeros y rebabas de asfalto fundido y moldeado. Hemos tocado con el cubrecárter en muchas de ellas. El cubrecárter es un campeón. Dos días para cruzar Ucrania y apurados. Lo bueno fué que llegamos a la frontera rusa de noche, a las 20:00 aproximadamente, y no pegaba la solana (ya era de noche), no había nadie y, de esta manera, pudimos pasar en apenas una hora.

Primero tocaba sacarse la carta verde para el coche, ya que la carta verde del seguro actual no cubre el territorio de la antigua URSS. Así que le compramos a Alexei, un agente que había ahí, el seguro este, regateando, chaporreando en angloruso y oliendo el alcohol destilado que escupía. Al final la cosa salió un poco carilla para lo que es pero le mangamos el cargador de Nokia, que a Marc le quitaron en el hotel. No hay mal que por bien no venga, tu.
Luego registro del coche en la parte Ucraniana de la frontera, a base de soborno. 20 dólares y p’alante, algunas risas y mucho cachondeo por parte de ellos. Nosotros, siguiendo el juego y au, a por otra cosa. Luego, hacia la rusa: carta de inmigración y control de cosas, esta vez nada de sobornos, todo normal. Vaciamos la Mongoleta, miraron todo, y nada, todo ok. Tuvimos que hacer la carta donde indicábamos lo que llevamos, el tipo de coche y esas cosas, no sin algún que otro problemilla (la tuvimos que rellenar 4 veces, por errores nuestros y de los agentes). Y ya esta, frontera pasada. Mañana intentaremos también pasar la frontera kazaja de noche, porque no te achicharras y además no hay nadie.
Hemos dormido a pié de carretera en un parking de un bar y de buena mañana, sin tener ni idea de ruso, cirílico, sin tener un sólo rublo y con un cuarto de depósito de gasolina, hemos conseguido salir dirección Volgogrado sin perdernos, preguntando porai. Aquí nada de tarjetas de crédito, ni euros, ni dolares, ni nada. Todo rublos. Por suerte en una gasolinera una señora nos ha permitido pagar con VISA, pero no después de parar en 4 o 5 gasolineras. En una de ellas, una chica nos ha dicho que dólares ok, pero su padre ha dicho que nanai, así que nos hemos ido.
Al cabo de un rato aparece la chica con un coche, pitándonos, y nos dice que la sigamos. Nos ha llevado al mercado local, donde ha llamado al colega de turno que nos ha cambiado dólares a rublos así un poco a bulto, porque la oficina hoy estaba cerrada. Mientras yo (Ignasi) cambiaba, Marc se ha esperado en la Mongoleta, en la puerta del mercado, y el chico del puesto de bebidas de la puerta le ha invitado a una botella entera de una especie de zumo de manzana con alcohol y a una cerveza rara. Total, que al salir yo me lo encuentro con todo eso ahí
Finalmente un colega de la chica nos ha guiado hasta la salida dirección Volgogrado. Muy amables todos en general, y además, pese a la cara de mala leche que gastan, sonríen bastante.


De camino a Volgogrado, un Lada quería girar a un camino a la izquierda, Marc pensaba que quería adelantar y como que no lo hacía, empezamos a adelantar nosotros, pero sorpresa, el tío frena porque iba pa’l camino, así que una de dos: o nos lo comíamos o arcén terruno. Resultado: arcén terruno, Sega Rally, contravolante y ay tu pelo. Todo ok, afortunadamente. Luego nos hemos encontrado al tío que iba en el coche de detrás nuestro, en un chiringuito de carretera, y nos ha dado la mano. Cosas de la carretera, pero todo ok.

Y aquí estamos, en el Lite Hotel de Volgogrado, pasando tres pueblos de salir al horno. Mañana será otro día!
Mongoleta a tope, no se queja, ¡todo ok!

Tramitación de los visados
Finalmente, el visado a Kazajistán está ya en proceso por el consulado kazajo. Los trámites han sido sencillos y fáciles a traves de la oficina del consulado en Barcelona. El siguiente es el de Mongolia (será sencillo porque al tener billete de salida en avión se facilitan los trámites) y, último pero no por ello menos importante (al contrario), el ruso.
El visado ruso es el más complicado, de largo, de obtener. Sobretodo para los que hacemos la ruta norte, porque el hecho de tener que realizar dos entradas (con Kazajistán por enmedio) complica los trámites. Según tenemos entendido, no existe una forma legal de hacer lo que necesitamos hacer: cruzar el país en coche. Necesitamos una reserva de hotel o de avión para entrar en Rusia, y como que nuestra Mongoleta es un hotel con ruedas y desgraciadamente no vuela, no sirve como comprobante de reserva su factura de compra. Lo que suele hacer la gente: reservar en un hotel y así de paso se duchan un poco, que a esas alturas ya oleremos mal. Pero como prevées el día en que llegarás? Es un poco una lotería…
Así que estamos en el duro proceso de conseguir explicar nuestras intenciones y obtener la comprensión de las autoridades rusas para evitar reservas y pagos innecesarios. De momento vamos por buen camino ya que tenemos dos maneras de formalizar nuestro visado, gracias a la ayuda de otros participantes de anteriores ediciones y de la presente edición también.
Van a ser divertidos los pasos de frontera rusos…
Modificación de la ruta
Dado que no tenemos que salir desde Praga, porque partimos más tarde que el resto de los participantes, he modificado la ruta para llegar a Lugansk (Ucraïna), nuestro punto de cruce hacia Rusia, a través de Italia, Eslovenia, Hungria y (efectiavmente) Ucrania. El norte de los Alpes lo tenemos ya muy visto, así que será una buena manera de conocer nuevos países.
Una vez en Rusia, todo seguirá normal hasta Kazajistán, donde en vez de ir hacia el sur a encontrar Uzbekistán, iremos por el norte del mar de Aral y en la localidad de Aralsk nos guardamos la carta de ir hacia el sureste (Almaty) o seguir rectos (Astaná). Nos ahorramos un país (Uzbekistán) que, aunque sabe mal, ayudará a agilizar la ruta ya que son dos pasos fronterizos menos y, también, menos vuelta. Samarkanda, otra vez será…
Así quedepende de como llegemos a Aralsk, en función de las circunstancias (averías, fronteras, problemas, etc) podemos escoger la ruta a través de Almaty, que son unos 900 km más pero valen muuuucho la pena, o seguir rectos y tirar millas. Ambas posiblidades acabaran en Rusia, en Barnaúl, desde donde nos dirigiremos a Tsagaannuur, la frontera que ya hemos elegido como paso hacia Mongolia.





